Tan solo los que formamos parte de una agrupación bandística somos conscientes del enorme legado musical que comportan las bandas de música en nuestro país y en especial en ciertas regiones como la Comunidad Valenciana o Galicia donde la tradición es histórica y memorable desde hace más de un siglo.
Hay mucha mentira popular sobre la música de banda que ha contribuido a su escasa difusión en el ámbito nacional:
- Las bandas sirven para acompañar en las fiestas del pueblo, como una orquesta itinerante o una charanga. Por desgracia, la calidad de muchas bandas del territorio nacional deja mucho que desear, pero no por ello debemos generalizar apresuradamente y saltarnos a conjuntos tan sobresalientes como Torrevieja, Buñol (todas), Llíria, Lalín, Merza, Pinto, El Espinar, Torrent, Leganés, Crevillent, Alcorcón, Alba de Tormes o todas las bandas municipales de capitales de provincias, entre las que destacaría la Banda Sinfónica Municipal de Madrid y la Banda Municipal de Valencia.
- Las bandas sólo tocan pasodobles y marchas. Ojalá. En el repertorio de banda, además de las obras sinfónicas escritas originalmente para banda (que son más recientes), destacan sobre todo las transcripciones orquestales, especialmente de selecciones de zarzuelas. Son míticas las transcripciones de obras tales como el pasacalle Los Nardos, o el chotis Madrid, o las zarzuelas La Gran Vía, Luisa Fernanda, El barberillo de Lavapiés, La rosa del azafrán, La del Soto del Parral, La leyenda del beso o Agua, azucarillos y aguardiente. Además, las bandas suelen incluir en algún momento transcripciones de obras sinfónicas orquestales. No es difícil encontrar en las carpetas de una banda de música normalita arreglos de las Danzas polovtsianas de Borodin, o el coro de esclavos del Nabucco de Verdi, o la obertura de Il barbiere di Siviglia o Guglielmo Tell de Rossini o la Marcha eslava y la Obertura 1812 de Tchaikovsky, entre infinitos ejemplos.
- Las bandas no tienen músicos de calidad. Recomiendo a los que afirman esto que se dén una vuelta por YouTube y busquen a alguna de las bandas que he citado anteriormente. Además, tengamos en cuenta que hay instrumentos exclusivos de las bandas y decisivos en su sonoridad característica, como la familia de saxofones, los fliscornos y los bombardinos. Las obras actuales requieren niveles de estudio insospechados para los músicos de las bandas, y sin duda abundan estudiantes de Grado Superior entre sus filas que hacen notar su calidad musical reforzando a la agrupación. Esto no significa que una banda se mida por los estudios musicales individuales de sus miembros. Existen muchas bandas de música de nivel medio-bajo que con esfuerzo y tesón logran interpretaciones magistrales incluso siendo compuestas por aficionados o músicos de Grado Elemental. Por razones personales quisiera mencionar a la Banda de Música "Virgen del Espino" de Membrilla (Ciudad Real), que con una plantilla de unos treinta músicos y evidentemente dentro de sus limitadas posibilidades de plantilla, instrumentos y estudios logra realizar conciertos extraordinario.
Para los no iniciados, diremos brevemente que una banda sinfónica es algo más que una banda de música convencional presente en prácticamente cualquier municipio de España. Estamos hablando de nutridas agrupaciones de entre 40 a 150 (incluso más) intérpretes.
La instrumentación completa de una banda sinfónica actual que se precie es la siguiente:
Flautín (al menos 1)
Flautas 1 y 2
Oboes 1 y 2
Corno inglés
Fagotes 1 y 2
Requinto (clarinete en Mib) (no más de 2)
Clarinetes 1, 2, 3
Clarinete bajo (al menos 1)
Saxofón soprano (al menos 1)
Saxofones altos 1 y 2
Saxofones tenores (al menos un atril)
Saxofón barítono
Trompetas 1, 2 y 3
Fliscornos 1 y 2
Trompas 1, 2, 3 y 4
Trombones 1, 2, 3
Trombón bajo
Bombardinos 1, 2
Tubas
Violonchelos (sólo bandas sinfónicas)
Contrabajos (sólo bandas sinfónicas)
Percusión (en número e instrumentos muy variables, mínimo 4 intérpretes)
Como se puede observar, el término de banda sinfónica se refiere a la presencia o no de instrumentos de cuerda graves (violonchelos y contrabajos), que empastan muy bien con las otras voces de su registro y contribuyen a una sonoridad más redonda y armoniosa semejante a la orquesta sinfónica, de ahí el nombre. Otros apelativos como filarmónica atienden más a cuestiones de financiación que a la instrumentación en sí.
Para algunas obras actuales de alto nivel se requieren instrumentos especiales. Los más frecuentes son el contrafagot, el clarinete alto, el clarinete contrabajo, el piano y el arpa, así como otros instrumentos no convencionales que a petición del autor puedan ser tocados por los músicos (campanas de mano, flautas dulces, instrumentos étnicos como el duduk o el didgeridoo), incluso también se pide a los músicos cantar, hacer todo tipo de ruidos, rítmica corporal y otros efectos (cuchichear, susurrar, gritar o recitar un poema).
Vamos a poner un par de ejemplos para ir adaptándonos a la sonoridad. Esto no tiene nada que ver con la música orquestal, como veréis a continuación.
Pepita Greus (pasodoble), de Pascual Pérez Choví
(¡interpretado por una banda japonesa! en el Certamen de Altea de 2008)
Ross Roy, de Jacob de Haan
(ejemplo de obra original para banda)
La Gran Vía (selección: transcripción para banda), de Federico Chueca y Joaquín Valverde
(por cierto, un vídeo ya histórico de la banda del Círculo Católico de Torrent: 1988, madre mía...)
En los siguientes capítulos dedicados a la música de banda trataremos sobre los subgéneros más representativos, comenzando por el tradicional pasodoble y avanzando en el tiempo hasta llegar a los compositores más recientes, que ocuparán la mayor parte de las entradas que subiremos entre Lau y yo. La música de banda es infinita y muy interesante, y espero que gracias a este humilde blog podamos divulgarla como se merece.
